La otra mañana me ofrecieron un cambio de destino laboral que me ilusiona y preocupa a partes iguales. Me proponen cambiar mi trabajo de campo donde ningún día se hace lo mismo y en el que me siento libre como un pájaro, por uno de oficina, ordenador y tarjeta para picar al lado del gran jefe en la Delegación Provincial.
Es difícil tener un trabajo más relajado que el de ahora; jamas conocí currelo con mayor libertad de horarios y disponibilidad de días libres, que entre otras cosas me ha permitido solventar algunas situaciones familiares y conocer a la perfección la sierra de Huelva. Buenos compañeros y jefes a decenas de kilómetros, que no es poca cosa.
La propuesta llegó por teléfono. Una de esas llamadas aduladoras que te dejan con las orejas tiesas, aturdido y sin saber qué decisión tomar.
Perderé en calidad de vida seguro; espero ganar en otras satisfacciones profesionales y experiencias.
Demasiadas veces he tenido que preguntarme qué habría pasado de haber dicho que sí. No será el caso.
martes 12 de febrero de 2008
otro cambio...
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cosas del batanero en martes, febrero 12, 2008 32 dicen que...
va de personal
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